última actualización el abril 29, 2021 por Maxwell Harris

El descubrimiento de los cannabinoides y el sistema endocannabinoide

En 1964, el tetrahidrocannabinol (THC) vio la luz, por así decirlo, cuando fue descubierto por el químico israelí Raphael Mechoulam como el ingrediente activo de la planta de cáñamo. En los años siguientes, identificó otras sustancias de la planta, que colocó en la misma categoría, aunque químicamente no pertenecen a un grupo uniforme de sustancias. Debido a su origen en la planta de cannabis, se les dio el nombre de cannabinoides.

Entretanto, se han identificado más de 80 de estas sustancias, pero sólo el THC y el cannabidiol (CBD) aparecen en mayores cantidades en la planta. Las sustancias son producidas en la superficie de la planta por las glándulas de resina. La resina sirve de protección contra los insectos comedores de plantas y los ataques de hongos. En numerosos estudios de laboratorio, Mechoulam pudo demostrar desde el principio los efectos positivos del THC, sobre todo en el ámbito de la salud. Sin embargo, le faltaba probar la clave a través de la cual estos efectos se propagan en el cuerpo. Esto lo proporcionó años más tarde un investigador estadounidense con el descubrimiento de los receptores a los que se acoplan los cannabinoides.

Los científicos vieron enseguida que no hay estructuras específicas en el cuerpo que reaccionen exclusivamente a las sustancias vegetales. El propio Mechoulam, en 1992, fue capaz de identificar las sustancias endógenas que se acoplaban a los receptores, los endocannabinoides. En ese mismo periodo, los científicos descubrieron que estas sinapsis específicas no sólo estaban aisladas, sino que se distribuían por todo el cuerpo, en algunas regiones con una densidad de receptores especialmente alta. De este modo, se descubrió el llamado sistema endocannabinoide, aunque su funcionamiento aún no se conoce con todo detalle. Hasta el momento, se han identificado sin lugar a dudas dos tipos de receptores, el receptor endocannabinoide 1 (CB1) y el receptor endocannabinoide 2 (CB2).

Éstos tienen una gran afinidad por determinados endocannabinoides, que se liberan a demanda y se acoplan a ellos de forma selectiva, mientras que el THC entra en contacto con ellos más bien por casualidad. El CB1 se encuentra principalmente en el cerebro y en el resto del sistema nervioso, mientras que el CB2 se encuentra en las membranas celulares de las células inmunitarias y de las células formadoras de hueso.

El descubrimiento del THC provocó un verdadero revuelo en el campo de las drogas en los años siguientes, mientras que el CBD y los demás cannabinoides pasaron desapercibidos durante mucho tiempo. El cannabis se había utilizado como droga durante mucho tiempo, pero sólo hasta ahora se ha identificado la sustancia responsable del efecto embriagador. Esto también despertó el interés de la industria farmacéutica y de la investigación médica, porque surgió un principio activo que podía ser muy interesante para fines médicos. Estas actividades dieron lugar al desarrollo y la producción de cannabinoides sintéticos.

Los diferentes tipos de cannabinoides

Los principios activos de la planta de cannabis también se denominan fitocannabinoides, según su origen. Esto no sólo los distingue conceptualmente de los endocannabinoides producidos por el cuerpo y de las sustancias producidas sintéticamente. También es muy difícil determinar el modo de acción de las distintas sustancias, aunque muchas relaciones en este ámbito aún no se conocen del todo. Por el momento, surge un panorama en el que se observan efectos similares y de apoyo, así como moduladores o incluso antagónicos, en los mismos receptores.

Endocannabinoides

Los endocannabinoides más conocidos son la anandamida (derivada de la palabra sánscrita ananda = felicidad), el 2-arachidonylglycerol (2-AG) y la O-arachidonylethanolamide (virodhamina). Tienen una fuerte afinidad por los receptores endocannabinoides 1 o 2 y, por tanto, pueden iniciar diversas reacciones en diferentes partes del cuerpo. Pueden tener efectos sobre la salud, pero también, como en el caso de la anandamida, un efecto estimulante similar al del THC. Sin embargo, a diferencia del THC, que se deposita en el tejido graso hasta semanas, se descompone muy rápidamente. La anandamida activa el receptor CB 1 y puede así provocar reacciones en el cerebro y en el resto del sistema nervioso. El cuerpo puede sintonizarla muy finamente, por lo que los efectos directos no son tan drásticos como los del THC. Puede inducir sensaciones de placer y euforia, incluso hasta el punto de producir un “subidón” descrito por los corredores de fondo. Sin embargo, la anandamida también interactúa con el receptor CB 2 y participa en la regulación del dolor y el apetito a través de este canal. Tiene un papel muy significativo en el cáncer de mama. Un estudio de 2013 pudo confirmar que la administración de anandamida reducía el crecimiento del cáncer de mama. En concreto, reduce la supervivencia de las células cancerígenas. El araquidonilglicerol difunde efectos similares a la anandamida en el cerebro y el sistema nervioso a través del receptor CB 1. Además, ha demostrado ser neuroprotector en estudios con animales sobre lesiones cerebrales. A través del receptor CB 2, participa predominantemente en la estimulación del crecimiento óseo. En el cerebro, la virodhamina actúa de forma antagónica a los otros dos representantes de los endocannabinoides y puede así suprimir o modular el efecto embriagador. En el receptor CB 2, en cambio, tiene una importancia agonística.

Fitocannabinoides

El fitocannabinoide más conocido es, sin duda, el THC. Esto, por supuesto, tiene que ver con sus efectos psicoactivos, aunque esta clasificación no hace justicia al compuesto vegetal. Muchas investigaciones y estudios más pequeños también han demostrado su potencial para la salud. Los efectos positivos en el alivio del dolor y la relajación son bien conocidos y a menudo se correlacionan con las reacciones de mejora de la mente y la percepción. El efecto depende en gran medida de la dosis, del estado físico y mental del usuario y de la forma diaria. Teniendo en cuenta estos parámetros, son posibles los siguientes efectos:

  • Antiinflamación
  • Estimulación del apetito
  • Dilatación de los vasos sanguíneos
  • Hipoalergénico
  • Reducción de la ansiedad
  • Mejora de la ansiedad
  • Euforia y otros cambios de humor

Tetrahidrocannabivarina (THCV)

La tetrahidrocannabivarina (THCV) es estructuralmente muy similar al THC y también es psicoactiva. Sus efectos no han sido ampliamente investigados, lo que seguramente se debe a que su contenido en la planta de cannabis es muy bajo. Se le atribuyen propiedades antiinflamatorias y antiepilépticas. Las posibles influencias beneficiosas en la reducción de la intolerancia a la glucosa en pacientes diabéticos aún no se han aclarado científicamente.

Cannabidiol (CBD)

El segundo cannabinoide que se encuentra habitualmente en la planta de cannabis es el cannabidiol. Aunque se descubrió casi simultáneamente con el THC, durante mucho tiempo ha sido ignorado por los científicos. Esto se debe a que no tiene un efecto psicotrópico y, por tanto, no produce efectos muy espectaculares a primera vista.

Leer más: CBD vs THC: ¿Cuál es la diferencia?

Desde la década de 2000, su potencia para la salud ha llamado la atención del público, principalmente debido a la difusión de innumerables testimonios de usuarios a través de los medios de comunicación modernos. Desde entonces, ha emprendido una verdadera marcha triunfal y se adentra cada vez más en el interés de la investigación. Una serie de pequeños estudios han demostrado su eficacia para condiciones específicas. En algunos casos, esto ha llevado a su aprobación como medicamento, por ejemplo en los Estados Unidos como anticonvulsivo para la EM y como antiepiléptico para el síndrome de Dravet.

En Alemania, está incluida en la Ordenanza de Medicamentos Alemana desde 2017 y puede ser recetada por los médicos para enfermedades graves o dolores crónicos severos. También se utiliza como complemento de las terapias clásicas contra el cáncer y, por un lado, ayuda a aliviar los efectos secundarios, como las náuseas y los vómitos. Por otra parte, muchos pacientes afectados han descubierto que complementa muy bien la atención médica convencional. Algunos enfermos incluso describen que pudieron reducir o incluso suspender los medicamentos contra el cáncer, que estaban aquejados de efectos secundarios muy fuertes. Así, el CBD combina dos ventajas fundamentales. No tiene ningún efecto estupefaciente y casi ningún efecto secundario, pero sí un enorme potencial para la salud, como muestra la siguiente lista:

  • Alivio del dolor
  • Antiinflamación
  • Fortalecimiento del sistema inmunológico
  • Neuroprotección
  • Antidepresivos
  • Antipsicóticos
  • Alivio de la ansiedad
  • Relajante
  • Promueve el sueño
  • Anticonvulsivo
  • Antiepilépticos

El CBD es antagonista del THC y de la anandamida en el receptor CB 1 y, por tanto, capaz de atenuar y regular sus efectos psicoactivos. En el receptor CB 2 y en varios otros receptores, que probablemente también pueden atribuirse al sistema endocannabinoide, es agonísticamente activo. Esto explica probablemente su amplio espectro de acción.

Cannabidivarina (CBDV) y Cannabigerol (CBG)

La cannabidivarina es muy similar al CBD en su estructura química. Por lo tanto, su espectro de acción también podría ser el mismo. Sin embargo, se ha investigado poco hasta ahora, lo que probablemente también esté relacionado con la pequeña cantidad que hay en la planta de cannabis.

Cannabicromía (CBC)

Otro cannabinoide interesante parece ser el cannabicromeno (CBC). No es psicoactivo en sí mismo, pero probablemente puede potenciar el efecto del THC y la anandamida en el receptor CB 1. Ya se ha demostrado en estudios con animales que produce efectos analgésicos y sedantes cuando se combina con el THC. Sin embargo, todavía no se conoce ni se ha estudiado todo el potencial sanitario del CBC.

Otros cannabinoides son:

  • CBDA (ácido cannabidiólico)
  • CBN (cannabinol)
  • CBL (cannabiciclol)
  • CBV (cannabivarina)
  • THCC (tetrahidrocannabiorcol)
  • THCP (tetrahidrocannabiphorol)
  • CBCV (cannabicromevarina)
  • CBGV (cannabigerovarina)
  • CBGM (éter monometálico de cannabigerol)
  • CBE (cannabielsoína)
  • CBT (cannabicitrán)

Cannabinoides sintéticos

Los cannabinoides sintéticos pueden producirse de forma totalmente sintética o semisintética a partir de componentes de los fitocannabinoides. Se utilizan principalmente en la investigación médica para probar sus efectos en las funciones cerebrales y, eventualmente, para desarrollar fármacos para trastornos neurológicos y otros problemas de salud. Sus efectos parecen ser similares a los del THC. La producción de cannabinoides sintéticos no es muy complicada y, por tanto, también es interesante para el mercado de las drogas ilegales. En 2009, muchos consumidores de “Spice”, una droga declarada como mezcla de hierbas, pudieron comprobarlo. Los nombres de la mayoría de los cannabinoides sintéticos se derivan de su fórmula química, por ejemplo CP-55940, HU-210 y SR-141716A. Una excepción es la nabilona, que se utiliza como antiemético para reducir los efectos secundarios en la terapia tradicional contra el cáncer.

Conclusión

Los cannabinoides son un grupo heterogéneo de sustancias muy potentes que difunden su información a través del llamado sistema endocannabinoide. Existen tres clases de cannabinoides, los fitocannabinoides derivados de la planta de cannabis, los endocannabinoides endógenos y los cannabinoides producidos sintéticamente.

Algunas de las sustancias similares a las hormonas tienen efectos psicoactivos, como el muy conocido THC, la anandamida endógena y la mayoría de los compuestos sintéticos. En las últimas dos décadas, el potencial para la salud ha pasado a primer plano, especialmente del THC y del CBD no psicoactivo. Los hallazgos positivos en este ámbito se basan principalmente en estudios de laboratorio y en muchos informes de experiencias de usuarios. Los estudios individuales lo demuestran, pero es necesario realizar más trabajos científicos para descubrir el espectro completo de efectos.

Referencias

Laezza, C., D’Alessandro, A., Paladino, S., Malfitano, A. M., Proto, M. C., Gazzerro, P., … & Endocannabinoid Research Group. (2012). Anandamide inhibits the Wnt/β-catenin signalling pathway in human breast cancer MDA MB 231 cells. European Journal of Cancer48(16), 3112-3122.

Wikipedia. Raphael Mechoulam. https://en.wikipedia.org/wiki/Raphael_Mechoulam

Chen, J. W., Borgelt, L. M., & Blackmer, A. B. (2019). Cannabidiol: a new hope for patients with Dravet or Lennox-Gastaut syndromesAnnals of Pharmacotherapy53(6), 603-611.

Hemppedia. El Sistema Endocannabinoide. (2018) – Hemppedia.org

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